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En Filosofía
Cardinales

Cardinales

En filosofía, los «cardinales» se refieren a un grupo específico de virtudes éticas, conocidas como las virtudes cardinales. Estas virtudes son prudencia, justicia, fortaleza y templanza, y se consideran las virtudes fundamentales que sostienen el carácter moral de una persona.

La prudencia se refiere a la capacidad de una persona para tomar decisiones sabias y prudentes en su vida diaria. La justicia se refiere a la idea de que una persona debe actuar con equidad y justicia hacia los demás. La fortaleza se refiere a la fuerza de carácter necesaria para resistir la tentación y superar las dificultades, mientras que la templanza se refiere a la moderación en la satisfacción de los deseos y la autodisciplina.

Estas cuatro virtudes se consideran fundamentales en la ética aristotélica y también han sido influyentes en la ética cristiana y en la filosofía occidental en general. La idea detrás de las virtudes cardinales es que, si una persona puede cultivar estas virtudes y practicarlas en su vida diaria, entonces será una persona virtuosa y éticamente sólida.